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Novembro 2007

A contracorirente en el tema de las Guías Gastronómicas

23 Novembro, 2007

Yo tengo que decir que, en la blogosfera, uno de los momentos más divertidos del año es el de la publicación de la nueva Guía Michelín. En un mundo tan pequeño cómo el de la gastronomía, la Michelín ocupa el lugar del fútbol o de la política en otros sectores: todo el mundo puede opinar, y siempre hay quien gana o quien pierde, quien se indigna, enfada o felicita, o lo ve como un combate, desafío nacional o algo así. Y, como en el fútbol, toda esa indignación o alegría manifiesta no va a repercutir para nada en nuestra vida cotidiana. Todo lo más, en los bolsillos de los cocineros afortunados y en los editores de los libracos.

Llegué a las guías después de descubrir, casi al mismo tiempo, la gastronomía y la blogosfera, así que las miro con la distancia de lo que nunca me proporcionó grandes descubrimientos hoteleiros que no había sabido antes a través de la Red. Y fue gracias a la contestación que tienen en la blogosfera que me comencé a interesar por estos productos editoriales, ya que tiendo por defecto a sospechar de los consensos colectivos -los consensos a favor y y en contra, y en la blogosfera hay un gran consenso en contra. Me gustaron las guías esas. Sobre todo, me parecen prácticas y hechas con una tecnología interesante: no necesitas ni red eléctrica ni Internet para acceder al contenido básico ;) . El otro dato fundamental -y supongo que son la clave de su éxito-, es que nunca me han fallado en los restaurantes que comentan, y me han guiado en inexplorados territorios peninsulares.

Hay quien pretende ver a las Guías como termómetros de la cocina o algo así. Es darle relevancia en exceso a una selección que es tan personal cómo cualquier otra, en su esencia. Son productos diseñados para personas que no se quieren complicar la vida pero vivirla bien. Y llevan cumpliendo esa función décadas. A lo mejor son cómo Miss España: uno siempre sabe que será morena, alta, de ojos grandes, cara redonda y estéticamente aceptable para cualquier suegra de mediana edad. No les pidas excentricidades. Detrás, en el jurado, en algún lugar de la costa levantina, hay muchos señorones de sesuda corbata que intentan otorgarle seriedad excesiva a algo que no lo tiene. Con las guías gastronómicas pasa lo mismo. En la Campsa, o en la Michelín, son gente de paso lento, poco riesgo, y alguna excentricidad.

Si uno las mira en corto (caso de Galicia), las dudas que pueda haber se aclaran. En general, los lugares de comer que proponen estas guías son excelentes restaurantes, aunque hay excepciones. Por supuesto, se me ocurrirían muchos más que yo coloco al lado de los reseñados, o por encima: bien por gusto personal, bien por conocimiento extremo del campo y porque yo busco restaurantes desde una óptica local, en la que a veces las pequeñas variaciones son muy importantes y otorgan la identidad a un lugar. En largo, es decir, de escapada por España, tengo disfrutado de buenas recomendaciones dadas por la Michelín, por la Campsa o por la Gourmetour, y seguro que pasé delante de restaurantes fantásticos que esas viles guías despreciaron. Otras veces, la blogosfera me ha ofrecido resultados mediocres. Recuerdo el consensuadísimo El Bohío, que no me pareció para tanto, o un par de nefastas experiencias en Italia este verano, que venían de blogueros españoles de fama, que puedo contraponer a los excelentes consejos en el país latino de la guía de El País Aguilar. Así que de todo hay en esta viña.

Dirán: le escapo a las consecuencias económicas y a la fama internacional de la cocina. Qué va!. Creo que en Galicia salimos bastante bien parados. En España las cosas no fueron demasiado bien, pero a lo mejor los de la Michelín tengan razón cuando afirman que muchas grandes cocinas del Estado son irregulares (cosa que yo he constatado) y a lo mejor hay que viajar un poco más, ver más mundo y poner en su sitio las cosas. Disculpen mi poca implicación con la defensa de la Causa. Tengo una mirada desde la niebla periférica.

No quiero rematar este largo post sin recordar lo que me dijo hoy un afamado cocinero gallego que está en la Guía Michelín, pero en la categoría mención de honor, o sea, en la lista de Bib-Gourmands .

-Uf. Menos mal que no me la dieron.

Lo decía muy en serio, suspirando. El pobre ayer estaba asustado con que le habían cambiado la vida, y que la condenada estrella le obligara a adoptar maneras, servicios y deberes que lo distanciaran de su intimista sala de cinco mesas y su personal cocina que es todo un hilo de versos a los hogares familiares y a la creación individual. Me encantó esa disposición, ni rebelde ni ansiosa. La señal de que afortunadamente, aun hay espacio para trazar los itinerarios personales de gastronomía, de vida, en este mundo que las descalifica pero espera con ansia cada nueva edición.

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Guía Michelin 2008: Pero que olfato tenemos los blogastrónomos!

22 Novembro, 2007

Ya sabes, en esto de las guías gastronómicas pasa como con las elecciones: si nos ponemos, podemos ganar todos.

Acaban de saberse la relación de estrellas de la Guía Michelín 2008. Tienes la lista completa en Salsa de Chiles. Con pocas variaciones con respecto a años anteriores, destacamos que en Galicia tenemos dos nuevas estrellas, que son un bombazo. A primera, a Yayo Daporta, en Cambados, que se convierte, seguramente, en el cocinero gallego más nuevo con una estrella Michelin en el país. Curiosamente, el primero restaurante en el que nos juntamos los Blogastrónomos a disfrutar de la primera Xantanza. Si es que somos unos cracks…;-)

La segunda estrella es para otro restaurante del que hemos hablado muy bien aquí, pero que me juego algo que no estaba en ninguna de las cábalas: O Retiro da Costiña de Santa Comba. Un restaurante controvertido, por cierto, como podéis ver se leéis los comentarios del post.

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Una de navajas + un sargo a la brasa= 44 euros por barba en el Tira do Cordel en Fisterra

21 Novembro, 2007

En la Costa da Morte tienen un problema serio con su oferta turística.

Yo soy de la teoría de que en las comarcas gallegas donde el sector turístico no está muy desarrollado, existe un desnivel enorme en los precios de los restaurantes; están las casas de comidas, con precios muy populares, y están los escasos restaurantes de fama que rebasan los límites de lo local, que ofrecen una comida más o menos similar a las anteriores pero diferenciada en una sala y un servicio más cuidado y, sobre todo, en los precios estratosféricos, tirando mucho más a lo alto que otros de su similar categoría en zonas turísticas como Santiago, Pontevedra o A Coruña.

Fuimos al Tira do Cordel, un restaurante a pie de la playa Langosteira en Fisterra con mucha y buena fama por su pescado y marisco de primera calidad, hecho a las brasas en unas parrillas instaladas entre los comedores. Una carta de vinos aceptable, un buen y sencillo servicio…el problema llegó con la comida: apareció una botella de albariño, entraron unas navajas pequeñitas y, posteriormente, un sargo. Aunque en la carta del restaurante se señalan los precios de los platos del pescado de manera individual, lo cierto es que en todas las mesas del salón el camarero ofreció mejor pescados completos, por cuestiones prácticas (curiosamente, en un buen número de mesas el pescado que se ofreció pesaba lo mismo, un kilo doscientos, pero no llegué a saber por que). Nosotros pedimos un sargo a la parrilla que estaba excelente, servido con una pírrica fuentecita de patatas de caldeirada con perejil. Tras un lamentable postre casero de manzana y un transparente e imbebible café de pota, nos llegó la cuenta. 86 euros. Aunque nos hacíamos una idea que aquel lugar no era barato, mi sorpresa de paisano de villa y familia marinera fue mayúscula. Pensé en algunos de los mejores restaurantes de Galicia, que ofrecen suculentos, eternos y complejos menús degustación con un servicio de sala de altura por menos precio, y me di cuenta del abuso inmisericorde que nos propinaron entre esas paredes fisterranas.

Y no me vengan con la cháchara de aaah, es que el producto, el producto. Un buen sargo en la pescadería de confianza, de ese tamaño, en el peor de los casos, no pasa de 18 euros, vendido a mí, pobre cliente final. Por mucho menos he comido el producto, de igual o mejor calidad, en otras casas de comidas de la Costa da Morte.

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Calceta sin fin

21 Novembro, 2007

A finlandesa Laura Neuvonen fixo esta obsesiva curta de animación. (vía)

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The Falling Times: experimento para convertir las noticias en iconos

20 Novembro, 2007

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Este pequeño juego visual identifica palabras clave en las noticias que entran como RSS y las convierte en iconos. El resultado es una lluvia de mensajes que hace reflexionar sobre las limitaciones temáticas de la agenda de noticias diaria. Así lo cuentan ellos:

Falling Times refers to the heavy InfoPollution we live in. The InfoSociety has created a new kind of consumer – the InfoConsumer! The most consumed information is the news today. The news has been turning more and more into an entertainment – the Infotainment. The news producers are the biggest info polluters of our time and thus are the biggest contributors to the infoEcological disaster.

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Narrativas y topografías fantásticas en The Witcher: la reescritura interactiva de las novelas de Sapkowski

20 Novembro, 2007

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Ya he hablado por aquí de las estupendas novelas fantásticas del escritor polaco Andrzej Sapkowski. Su protagonista es un mago mercenario, un tanto amoral y puramente superviviente que se llama Geralt de Rivia. El universo de espada y brujería que construye Sapkowski es mucho más divertido que subprodutos del género, como la Dragonlance o similar escoria literaria. En los relatos de Sapkowski, se parodian los mitos, las relaciones sentimentales, hay sexo divertido, mucha acción y, eso sí, poca épica. Están escritos después de que se hubiesen alcanzado algunos de las cumbres literarias del género fantástico, y el escritor no aspira a emular a los maestros, sino dar una puntada más allá, llenarlos de humor y sarcasmo.

Por eso, porque Sapkowski y su protagonista, el mago Geralt de Rivia, me fascinaron, esperé con impaciencia que el estudio polaco CD Projekt terminase la versión en videojuego de sus aventuras. Tenía mucho interés por ver cómo unos novatos se defendían en la recreación de un universo literario tan lleno de matices, y como lo hacían desde la supuesta periferia de la cada vez más poderosa industria del entretenimiento digital. Por suerte, los polacos encontraron un grano aliado en la distribución: Atari. Así que, fresquito de todo, nos llegó The Witcher, la versión interactiva de las novelas de Sapkowski.

The Witcher es un enorme -en todos los sentidos- juego de rol interactivo. En sus dimensiones técnicas: requiere al menos 10 Gbs de disco duro para su instalación y una tarjeta gráfica de no menos de 256 Mbs y un par de Gbs de Ram (yo lo estoy jugando con un Vaio que no está nada mal, con 128 megas de gráfica, y por veces lo siento llorar en silencio). Pero también en sus ambiciones narrativas. Porque se trata de un juego con mucha acción, pero con enormes secuencias de diálogos, elaboradísimos y enormes escenarios que cautivan, y un sentido del ritmo muy elevado. Un ejemplo de sus propósitos es la combinación de vistas: desde la isométrica clásica de muchos juegos de estrategias incluso un fantástico modo cámara al hombro que te traslada al corazón del combate con elaborados monstruos.

Al jugar este juego, me doy cuenta de las carencias que aún nos faltan: porque en una narración tan ambiciosa como The Witcher uno percibe las ambiciones y los errores de bulto, ya advertidas en otras muchas recensiones del juego. La rigidez de muchos de los personajes en las escenas dialógicas contrasta con el dinamismo fantástico de las escenas de exploración y combate. El doblaje es absolutamente infame e inexpresivo, y a veces lo empeora una reescritura algo deficiente de partes del guión. Jugando a The Witcher …uno sabe dónde llegarán los juegos en diez o quince años, porque su camino está aquí, pero percibes todo lo que falta: tecnológico y, sobre todo, profesional. Aunque sepamos que el videojuego acabará llegando a la alta cultura, aún tardará.

Con todo, estos son peros a mayores. El juego es una maravilla inmersiva, una joya del preciosismo gráfico, y tienes la sensación real de introducirte en un territorio nuevo lleno de posibilidades abiertas (de hecho, tiene tres finales y 80 horas de juego posibles), acompañando al mago por estas topografías inventadas y soñadas que ya comienzan a parecerse a la materia de la que está hecha la imaginación. Posiblemente es uno de los juegos más cuidados y hermosos que se hayan programado. Y aquí podéis comprobarlo:

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La segunda (y gamberra) vida del pesquero

19 Novembro, 2007

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…y no te pierdas la patrona y la oficial con los gorriños de Navidad! Una instalación situada en el jardín delantero de una casa en Fisterra. Foto: Sole.

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Los extraños grabados de Dan Hillier

19 Novembro, 2007

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…y otras figuras victorianas.

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Y si George Méliès hubiese rodado Star Trek hace cien años?

19 Novembro, 2007

LA peli se llamaría Steam Trek y sería frikísima. Buenísimo.

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Dirección de correo electrónico que convierte tu fichero en un PDF

18 Novembro, 2007

Envía un correo a pdf@koolwire.com con un documento adjunto (textos, imágenes, etc.) y en breve te devolverá un PDF. (vía)

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Artrópodos en la playa del Rostro

18 Novembro, 2007

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No pasará mucho tiempo antes de que tengas más información.

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Unas ruinas contemporáneas: el cementerio de César Portela en el Cabo Fisterra

17 Novembro, 2007

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Fotos: Sole

Por supuesto, el cementerio de César Portela aun no está en la fase de deterioro material que podríamos considerar ruina, pero la jungla vegetal que lo va envolviendo lo convierte en la paradoja extraña de ser el primer cadáver de la arquitectura contemporánea en Galicia, condenada a su desaparición al no consumarse nunca su función: enterrar a los vecinos de Fisterra delante del proceloso Océano. No es exactamente ruina, por tanto, pero comparte con los despojos de monasterios y otros edificios el abandono, la desaparición de la función y su orfandad cultural, su separación de la vida cotidiana de la gente.

César Portela levantó estos cubos que se posan sobre la ladera del promontorio fisterrana, a un kilómetro o así del faro del fin del mundo, con una hermosa disposición. Son como esos bloques de granito que el tiempo fue desprendiendo y haciendo caer por las alas de los montes gallegos. En el cementerio de Portela ficaron ubicados la media ladera. Los tojos, las xestas, la vegetación, devoran estos cubos que ningún vecino en vida de la villa marinera quiere ocupar cuando muere, son un gran testigo de las difíciles relaciones entre arquitectura contemporánea, funcionalidad y usos culturales. El cementerio es hermoso, en mi opinión, pero a lo mejor no lo sea tanto para muchos vecinos, que a lo mejor no sientan el mismo tipo de hierofanías orgásmicas en la contemplación del mar abierto que los urbanitas. El cementerio no es un lugar excepcional, en nuestra sociedad, sino un lugar habitual. Un lugar al que se acude con mucha frecuencia. El fracaso funcional del cementerio del Cabo Fisterra es un enorme relato moderno sobre como se concibe, se crea, se gestiona y se usa la arquitectura, de la relación entre función y estética, entre simbolismo y espacios simbólicos y sagrados.

Hice un pequeño video para probar las capacidades del Nokia N95 como videocámara. Meto una buena errata: al arquitecto César Portela lo confundo tranquilamente con el guionista de banda diseñada Carlos Portela. Cosas del directo. Vale, como mucho, para ver que da de sí la videocámara incorporada de este terminal en condiciones de poca luz y alto contraste -o sea, en condiciones chungas-. Y veréis que no está nada mal.

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Santiago repetirás: un programa de turismo gastronómico en Santiago

16 Novembro, 2007

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La cercanía del Fórum Gastronómico parece que está cambiando los esquemas de promoción turística de la ciudad de Santiago: por fin se incluye en un lugar destacado la oferta gastronómica, explorando nuevas vías que prolongan la experiencia de la comida y de nuestros productos más allá del comedor de los restaurantes. Es innegable que muchos de los turistas que vienen hasta aquí valoran, y mucho, la gastronomía gallega, pero la propia ciudad no parecía reaccionar y ser capaz de proponer un pequeño universo de placeres y prácticas de almorzar. Por eso está muy chula la iniciativa de Turismo de Santiago llamada Santiago repetirás. Detrás de ella hay algún conocido periodista especializado en gastronomía, y se le percibe la sapiencia. Unos divertidos talleres gastronómicos (pdf de noviembre) con los productos de temporada, impartidos por los mejores cocineros de la ciudad, organizados en los fines de semana a un simbólico precio de 10 euros, prometen y mucho. Ya me veréis por alguno de ellos, os lo aseguro. :-)

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Accesorios para mascotas modernas

16 Novembro, 2007

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…los hace una empresa llamada Hepper para que tu peludo/peluda no desentone en la casa. Pa flipar. (vía Core77)

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Herzog e os monstros

16 Novembro, 2007

Un fermoso conto animado de Lesley Barnes sobre un neno que adora os libros Penguin.

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