formación informante

16 Decembro, 2004

Un último detalle: supongamos que usted tiene un amigo o conocido de profesión periodista y se le ocurre comentarle algo relevante en un momento relajado, sin darse cuenta. Tomando unas copas, pongamos por caso. Bueno, no olvide aquello de “el leopardo nunca pierde sus manchas”. Prepárese para el acoso y derribo de su amigo/conocido, hasta que se entere de todos los datos. Y no le culpe: la profesión de comunicador no sólo crea estrés, sino también adicción. Así que si no quiere problemas añadidos, hable del tiempo o de cómo va la liga en esos casos.

Do curso Cómo tratar con periodistas.