O Celme do Caracol: evolución na Rúa da Raíña

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A cociña do Celme do Caracol. Foto: Sao Mai.

O Celme do Caracol (Raíña, 22; 981571746; sobre 23 euros) é o novo establecemento dunha das tradicionais rúas de viños de Compostela: a Raíña. Entre o Franco e a Raíña, a Raíña é, sen dúbida, máis picholeira, a máis preferida polos compostelanos para o seu tapeo e picoteo.

O restaurante está montado pola nova xeración dunha familia de tradición hostaleira nesta reserva do Mexilón en Tigre e da Croqueta, pero diferénciase bastante dos seus antepasados. Nacido cunhas pretensións superiores á media nos locais da zona, o Celme do Caracol sorprende por varios motivos, especialmente no contexto: en primeiro lugar, está decorado, e de xeito moi intelixente: a madeira tradicional dos restaurantes do Franco combínase con detalles máis contemporáneos, como a cociña acristalada, que preside a planta baixa. As cadeiras son máis modernas e os recunchos están cheos de detalles metálicos, nunha fuxida expresa da rusticidade irreal de moitos establecementos que explotan o enxebrismo. En segundo lugar, a súa carta non parece dirixirse a satisfacer a demanda primaria dun turista voraz que busca comer, máis que alimentos, tópicos imprescindíbeis no seu paso por Galicia. A cociña galega está aí, por suposto, pero doutro xeito. Mirada desde un canto. Por exemplo, destaca a abundancia de sopas e cremas nos entrantes. A crema de marisco, cun abundante fondo de froitos do mar, é especialmente lograda. Outros entrantes parecen querer gañar sona e parroquia a medio prazo, coma os sinxelos e efectivos ovos rotos con xamón, que non teñen máis ciencia.

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A sopa de marisco do Celme do Caracol. Foto: Sao Mai.

Nos segundos atópase comida tradicional pasada por un lixeiro decisivo matiz de modernidade: carnes e peixes con moi poucos preves pero abundantes guarnicións, nalgúns casos, adecuadamente elaboradas. Nalgúns casos, introducen clásicos globalizados como a hamburguesa, pero con acotación para tranquilizar, “tenreira galega 100×100”. Nós probamos uns tacos de boi excesivamente nervados. Os postres oscilan entre apostas máis intrigantes, coma o xeado de vinagre de mazá (moi rico) e outros máis convencionais, coma o arroz con leite. A carta da viños conta cunha atinada selección, superior con moito ás dos outros restaurantes e bares da zona, agás a Viñoteca O Beiro, e parece moi pendente de marcas actuais. O servizo, coma en boa parte dos restaurantes que comezan, aínda vai moi lento, pero seguro que melloran os tempos en poucos meses. Os compostelanitas xa temos outra boa alternativa no centro histórico.

7 Comments

  1. Marta L. R.
    23 / Xaneiro/ 2007

    Siento no estar de acuerdo contigo…. Fui el otro dia con unos amigos de fuera, y la verdad es que salí muy cabreada.
    Pedimos lo que me dijeron que era una “especialidad de la casa” lasaña con espinacas???? y no había quien le metiera diente a eso. A pesar de todo eso lo pagamos, pero a lo que me negué fue a pagar un pescado que hacía días que estaba pasado…
    Muy bonito sí (para gustos) pero para abrir un restaurante básico también tienes que saber de alimentación, gastronomía, higiene…..
    Ah! por cierto, la carta de vinos se la hace El Beiro…. que hosteleros!!!!!
    Yo personalmente no lo recomiendo.

  2. 23 / Xaneiro/ 2007

    Marta, é o que sinalaba ao final. Supoño que se paga a descoordinación dos primeiros meses. Eu aínda recunquei a semana pasada no Celme e quedei satisfeito.

    Con respecto ao da carta de viños, pregunteilles quen lla fixera e respondéronme que eles mesmos. En concreto, un dos dous rapaces, que é enólogo e traballou con Raúl Pérez en Castro Ventosa. Estivemos falando de varios dos viños da carta e controlábaos moi ben, así coma outros similares. A súa é, posiblemente, a mellor do Franco/Raíña sen contar o Beiro.

    En todo caso, é moi normal que, cando non se pode contar cun sumiller ou non se controla moito do tema, a carta de viños dun restaurante sexa seleccionada por un establecemento especializado.

  3. Marta L. R.
    31 / Xaneiro/ 2007

    Qué cosas tiene la vida…desde O Beiro dicen que esa carta está asesora 100%, sobre todo porque el dueño, tendrá muchas virtudes…pero el conocimiento vinícola no es su fuerte (dicho por el mismo…aunque igual me equivoco de dueño…y su familia no tiene un establecimiento en esa misma calle que se llama los caracoles!!!). Vamos a pensar que igual esa persona va sólo el de dueño y tiene más socios… No estoy contigo en eso de que la mejor carta de vinos sea la de este establecimiento. En primer lugar porque esa calle deja mucho que desear en cuanto a introducir nuevas tendecias vinícolas, y en segundo lugar porque el Beiro (como te digo) es el “que dirije desde la barrera” a muchos establecimientos que se dejan asesorar…y mejor así!!! Lo bueno es reconocerlo…. A mi parecer y al de la gente que lleve ese día…mucho tienen que mejorar. Aunque opiniones hay para todos los gustos…

  4. JUAN F.V.
    27 / Marzo/ 2007

    Nunca escribiría esta carta, sino fuese por la desfachatez y mala sangre de “personas” como Marta L.R. Y digo nunca, porque a pesar de haber comido, siempre con acierto, en varias ocasiones en O Celme, considero que la comida (como tantas otras cosas )puede ser objeto de crítica, es decir te puede gustar más o menos, pero entiendo que lo que no es admisible es verter, movida por un oscuro “animus injuriandi”, falsas, graves y sobre todo infundadas acusaciones acerca de los productos que se elaboran en O Celme, concretamente se hace referencia un supuesto pescado en mal estado, lo cual, a nadie se le escapa, es a todas luces incierto, imagínense, un restaurante de reciente apertura, galornado con los sellos de excelencia hostelera y sobre todo DE CALIDAD, el cual exige entre otros muchos criterios y requisitos para su concesión el gozar de una cocina y demás elementos, tanto los visibles como los que no lo son, en perfecto estado de limpieza orden y desinfección, teniendo en cuenta esto parece muy difícil, imposible, que se guarde cualquier producto en mal estado y mucho menos un pescado. Más aún si tenemos en cuenta que el dueño, igual que haría cualquiera en su lugar, no va a arriesgarse a dar un pescado en mal estado para ganarle 7 ó 9 euros, en el mejor de los casos, puro sentido común. En cuanto a los restantes comentarios sobre la familia y el vino, las mismas palabras y comentarios de esta tal Marta la descalifican y dejan bien a la vista su baja catadura moral, ya que no son represntativas de una opinión veraz y sincera sino que son fruto de una persona ruín y cobarde. Para terminar y en relación a las incoherencias y especulaciones realizadas sobre la aut0ría de la carta de vinos, me remito íntegramente a las palabras aportadas a este foro por magago, ya que son ciertas de la primera a la última, es por esto que considero que antes de reliazar cualquier comentario sobre un tema de este tipo es necesario estar informado y no sólo tener ganas de hacer daño, porque es fácilmente demostrable que las cartas de vinos no están confeccionadas por el establecimiento al que alude esta indocumentada. Pero el asunto del pescado es más grave , ya que, como me imagino que la ignorancia de esta persona no alcanza a entender las gravísimas consecuencias que esta actuación de mala fe podría acarrearle, le informo a medio de la presente que sus palabras y actuación son perseguibles, en cuanto a injuriosas, penalmente, por lo que yo me cuidaría muy mucho de repetir cartas de este calado sin pruebas que las avalen, recordemos que hablamos de un establecimiento público de restauración, porque sería mucha suerte que el dueño no las denunciase, sino no lo hizo ya.

  5. María
    29 / Marzo/ 2007

    Pese a que el comentario de de Juan F.V. me parece un tanto excesivo no puedo evitar estar de acuerdo con él en algunos aspectos. Me parece igual de desafortunado el comentario de Marta y no es más que una muestra de lo “barato” que resulta hablar… y de lo desinformada que está por lo menos en lo que se refiere al Celme. Comentar que me consta que la carta de vinos está elaborada exclusivamente desde O Celme, y que no entiendo cuál sería el problema de pedir asesoramiento a otros hosteleros de la zona (vease OBeiro)… Sí es cierto, me comenta el único dueño del Celme, que a parte de ir de dueño, lo es, que en su día para la elaboración de la carta de Los Caracoles se dejó asesorar por O Beiro y que no tendría problema en reconocerlo si hubiese procedido igual para elaborar la de O Celme. Al igual que yo no sabe muy bien qué habría de oscuro o pecaminoso si fuese así…
    He de reconocer que no hablé con el “supuesto dueño” del tema de la comida ni del dichoso pescado porque no lo considero necesario, soy una clienta habitual de este establecimiento al igual que mi familia, no nos une ningún tipo de lazo fuera del comercial con dicho establecimieto y ninguna de las posibles quejas que pueda tener hacen referencia al estado ni a la calidad de los productos. Así mismo uno de los platos favoritos de mi pareja es la citada Lasaña de Salmón y espinacas y he de reconcer que el comentario de Marta arrancó las risas de un par de conocidos que la consideran estupenda..Estoy de acuerdo con Manuel que en ocasiones el servicio es mejorable, pero en mis ultimas visitas pude comprobar que se está trabajando mucho diversos aspectos del local como la decoracion, para mi excelente y la innovación puesto que han incorporado nuevos platos y varían continuamente las sugerencias, así como nuevas apuestas en la tan machacada ya carta de vinos…

  6. Huguiximo
    12 / Xuño/ 2007

    Eu fun varias veces e o estou recomendado a todos os meus coñecidos, é un sitio super bó.

    Tanto para tomar uns viños acompañado da correspodentes tapas (moi boas e orixinais)

    como para cear…

    Ate cheguei a ir varias veces a comer o menu do dia durante a semana, super ben.

    Sitio muy recomendable.

  7. Anónimo
    5 / Outubro/ 2009

    Yo tampoco tengo ningún interés personal ni profesional en este comentario pero creo que lo justo es decir lo que uno ha vivido cuando se ataca de esa manera (como lo hace esta chica llamada Marta) al Celme. Yo he ido muchas veces al Celme a tomar vinos y comero cenar. Siempre el personal ha sido encantador y he comido bien. Si es cierto que a veces las tapas por innovadoras me gustan más o menos. Pero al menos intentan hacer algo distinto. En el Beiro que tanto defiende esta chica, el dueño es un borde y la tapa un trozo de chorizo metido en un pan. Ya ves, vaya invento. El hecho de asesorar sobre vinos, es loable que alguien busque asesoramiento de expertos pero en este caso creo que te equivocas Marta porque uno de los chicos del CElme es sumiller y además muy premiado. Tanto es así que hasta organizaron un curso de cata para clientes que dió un experto de verdad (no el del Beiro) Carlos Ximenez de Ferrán, enólogo de la primera promoción de enología de españa hace más de 30 años. Este señor sí que sabe un rato de vino y además le honra otra cosa, la humildad. Javier, el de la Bodeguilla de San Lázaro lo sabe (y eso que él también sabe mucho de vino) y por eso le llama para hacer sus catas siempre.

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